como Ostdeutsche Allee o Königsberger Str.
En esta última pensé en Monterrey
aquella era una calle cualquiera de una urbanización alemana como otras - casas de techo inclinado, adoquines, jardines amplios, una ausencia casi total de vida en el exterior
adentro marcharán lavadoras y televisores, una aspiradora, quizás alguna conversación
¿y que si de pronto aquella fuese una calle cualquiera de mi Königsberg, de Monterrey?
un coche que fue de moda en 1992, antes de la última gran crisis económica, estaría estacionado, aún en marcha de milagro - abajo de él una mancha de aceite formaría una pequeña noche
De distintas casas se escucharán ladridos, el canto de algunos pájaros, una radio o la voz de alguna madre que grita
en alguno de aquellos hogares, otrora reluciente, pasará su vejez un matrimonio
sobreviviendo con una modesta pensión
En otro habitarán varias generaciones de la misma familia
las más jóvenes, imposibilitas de asumir el total de los propios gastos,
en empleos que hace mucho mataron en ellos cualquier aspiración
En otra casa vivirá alguna familia un poco más pudiente - médicos o abogados -: presumirán de amistades en "otros círculos, otros apellidos", terminarán mudándose a otro barrio
Como esa otra casa que nadie habita desde que los dueños se fueron a los Estados Unidos en los años ochenta y que solo vienen de vez en cuando a recordar quienes fueron antes de partir
En otro hogar la mujer soltera de edad avanzada morirá sola, olvidada por su propia familia
Fresnos y álamos silbarán a través de sus hojas
y en Navidades juntos pedirán los vecinos posada
Cada velorio lo llorarán juntos, cada matrimonio y cumpleaños se celebrará,
lentamente los niños formarán sus familias y se irán de ahí mientras los mayores apacibles se entregan a lo que les queda de vida.
Los hijos recordarán muy lejos - Königsberger Straße - con el corazón apretado, en alguna zona imprecisa del pecho.
En eso pensé cuando pasé por ahí
