Mayo de 1942
En este libro que sobrevivió a los años dejaron una nota
llena de amor:
"A mi hijo Paulo, por su bachillerato"
Pero, ¿qué vendría sobre Paulo al terminar la escuela?
Quizás se convirtió en aprendiz de carpintero
Construyó el viejo escritorio donde ahora escribo.
Quizás cocinó para las tropas de ocupación soviética,
aprendió ruso a la fuerza.
Se sintió humillado, avergonzado por aquel engaño.
Por haber ondeado una bandera en la que nunca creyó.
A lo mejor emigró, y cruzó el mar.
Y en otro punto del planeta se casó con una mujer de piel negra
donde su cabello amarillo se diluyó en la tez morena de sus hijos.
Murió en alguna parte de este mundo. O quizás vive aún.
Es el hombre más viejo de América Central.
Y no recuerda más donde dejó este libro.
Ni siquiera vagamente el título. Ni siquiera que fue un regalo
de su propia madre.
Ni un verso más de estos poemas amados
recitados, sílaba por sílaba, en noches ya frías en el recuerdo.
No recuerda más aquel día de mayo de 1942