Wednesday, 13 September 2017

Köln - Koblenz

Antes de partir, ayer, una prima nos envió algunas fotografías viejas de mi familia
Me impresionaron tanto que esta mañana, el techo de mi casa azotado por los vientos de otoño, todavía pensaba en ellas
En una de esas fotos estaba mi hermanita a sus 14 o 15 años
Sería Navidad, lo puedo decir por el suéter que llevaba puesto
Se reía, rodeada por mi hermano y mis primos
Se veía feliz - era su risa, su sonrisa, que tuvo a lo largo de su vida
Quién pensaría en ese entonces que moriría 26, 27 años después 
Seguramente si nos lo hubiesen dicho nadie hubiésemos creído nada
Posiblemente si nos lo hubiesen dicho lo hubiésemos tomado como una afrenta
¿Quién podría decirle a un jovencito que su futuro será breve, o que quizás, no lo tenga?
¿Quién puede saber cuándo morirá alguien o si alguien se atrevería a vaticinarlo?
Se me parte el corazón de imaginarlo - se me llenan las cuencas de los ojos de lágrimas por la hipotética muerte de gente que no conozco

Siento una melancolía profunda

Eso pensé esta tarde, camino a Koblenz, al atravesarse en mi camino una pareja de jovencitas
Dos pequeñas pubescentes - se rieron de mí, o de algo que les recordé, y escuchaban música.

Yo cruzaba el paisaje bajo un cielo gris, y un viento frío y cortante 


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