Saturday, 6 October 2018

auf die Bücher auf dem Tisch
strahlte die Sonne
es war ein milder Frühherbst
als er seinen Roman schrieb
in Zetteln und Blättern
in zerstreuten Notizen und separaten Heften
zusammengefasst für das Gedächtnis der Anderen

Sunday, 24 June 2018

Gay Pride (México, años setenta)




Bild könnte enthalten: 6 Personen, Personen, die lachen, Personen, die stehen und im Freien


negados por sus padres
humillados por llevar
las alas rotas
era aún así enorme
su 
urgencia por volar

y así volaron
porque es más fuerte
el deseo de vivir
el deseo de amar

porque es más fuerte
el derecho a existir


Saturday, 23 June 2018

der schönste Muskeltyp der Stadt
der, über den alle glauben,
er habe ein perfektes Leben,
muss wie jedermann arbeiten
eine 39,6-stundigen-Woche
er muss nicht nur den Reiz seines Körpers pflegen
durch diszipliniertes Training und Essen
sondern auch schaffen, schaffen
bis er verreckt
auch wenn im Proteingeschäft der Stadt
wo er der schönste und begehrste ist

seine begehrte Beinen und Oberkörper
eine Trophäe
ermüdet trotzdem jeden Abend
nach der Arbeit
und dann er träumt
ein anderes Leben
in einem besseren Quartier
er träumt endlich
sich zu befreien
von den Hürden seiner Körperlichkeit



Czesława Kwoka






(Fuente de la imagen: https://www.indy100.com/article/auschwitz-colour-photos-marina-amaral-wilhelm-brasse-czeslawa-kwoka-8258961)

Golpeada brutalmente, fotografiada
escuchando gritos en una lengua que no entendió
sin saber por qué era tan odiada
Czesława Kwoka
sobrevivió, sin embargo, más allá de su cuerpo
incinerado en Auschwitz
y aquí, en su fotografía restaurada,
me mira y me pregunta:
"¿Por qué me dejaste sola?"
Y yo no antino a responder mas
que nunca más cerraré las ventanas
que nunca más oscureceré la noche
que nunca más cerraré los ojos a lo que no entiendo
a lo que no sé descifrar

Thursday, 19 April 2018

Klimawandel

Ungewöhnlicher April. Der wärmste unter den kältesten.

Wednesday, 18 April 2018

Pareja

Los ví en la calle que todos los gays frecuentan. En el café más concurrido. Café Rico, Rudolfplatz, Colonia, centro. Uno más joven que el otro. Otro más viejo que el uno. Turistas, ambos, quizás su primera vez en Europa ¿viaje de aniversario, quizás? Prueban la suerte de la vida gay abierta en el “Primer Mundo”, la tierra de las promesas, de los ensueños de revista, de serie de televisión, píldora de la guía de viajes. Seguramente muchos años de estar juntos, de una relación disimulada, en algún país de Latinoamérica. Uno bebía de su café tímido. Otro no se atrevía a probar el pastel. Tan nerviosos eran sus gestos, tan irregular su forma de hablar, comprimida en complejos fáciles de ver. Complejo por no ser tan sexy. Complejo por la juventud perdida. Complejo por tantos años de clóset. Confundidos por no encajar en ese mundo extranjero, blanco y perfumado. Tan tímidos, con años a cuestas, 10, 15, 20, 30 años de pareja. Parecen dos esclavos contemplativos, en un rincón del café, escondidos para observar, sin ser observados. Se olvidan que aquí nadie los conoce. Se olvidan que aquí apenas son notados, que nadie sabe su nombre, que nadie se los va a preguntar. Se olvidan que son libres.

Caligrafía



Tengo la peor letra del mundo. Se rompió la caligrafía redonda y pura, controlada, hipercorrecta, de mi infancia amaestrada. Amaestrada mi letra, amaestrado mi espíritu, amaestrados mis trazos católicos, pasé años escribiendo igual, bajo el amparo de la Virgen nunca fornicada, como si me observara vigilante mi madre, como si el profesor de tercer año de primaria me observara, detrás de su abundante y bíblica barba, escribía yo antes con una letra vigilada, perfecta, cuadriculada, castigada, y enmarcada en las fronteras del papel de mi educación cartesiana, afrancesada, agringada, mexicana a latigazos de la devoción mariana, esperando llenar yo las hojas de mi cuaderno de contenido, para que mi mano infantil produjera la nota perfecta,. Hasta que un día – un día las prisas se perdieron mis trazos. Probé el tabaco y el alcohol, y más adelante aprendí a reírme con más fuerza bajo los efectos de la mariguana y conciertos de rock, aprendí a salir y caminar por las calles solitarias de noche, aprendí a no enamorarme más allá de dos semanas. Junto a mis amigos, que también habían devastado su caligrafía, aprendí a besar muchas bocas, aprendí a temblar de miedo en el consultorio del médico, esperando el resultado del último test. Rompí mi caligrafía perfecta, y el fruto maduro cayó de los árboles, el fruto maduro llenó de su perfume la noche, y el hueso del fruto maduro dio otro árbol. La noche me expulsó en un empacar de maletas, y me fui, muy lejos, a un lugar donde nunca pude mi forma de pronunciar  la R, pero donde volví a escribir nuevamente, donde encontré nuevamente mi letra, mi caligrafía, escondida en las neuronas de mi pasado.